Autismo Empatía y cerebro

¿Por qué dicen que las personas autistas no son empáticas?

Hace diez años atrás se creía, que en el autismo, su cognición social, se debía a un problema del sistema de neuronas espejo, que se encuentra en la corteza premotora, área motora suplementaria y la corteza somatosensorial primaria (Moragrega Vergara,2022). Esto se pensaba debido a que son las encargadas del comportamiento social y deldesarrollo de lenguaje, y tienen un rol fundamental en la empatía y en la imitación durante el desarrollo. Pero, hoy en día, existen estudios que confirman un buen funcionamientode estas neuronas (Moragrega Vergara, 2022).

Se sabe que en el autismo existen dificultades en la cognición social, en la capacidad de percibir sentimientos, pensamientos y emociones de los demás. Esto inicialmente seobserva desde los tres a cuatro años, lo que llaman “ceguera emocional-social” (CanoVillagrasa, 2022), ya que, no desarrollan la capacidad de la mentira, y no logran percibircorrectamente la conducta a los demás. Otra de las observaciones respecto a esta área social, es que existe una tendencia a atribuir mayor hostilidad a situaciones socialmente neutras y presentan un mayor comportamiento evitativo o agresivo(Merino et al., s./f.).

Las alteraciones básicas durante la formación del desarrollo de la dendritas y sinapsis delas neuronas, podría explicar por qué la información sensorial se procesa de manera fragmentada (Ruggieri & Arberas, 2016). Lo que provoca una tendencia a percibir detalles aislados en lugar de integrarlos adaptativa y funcionalmente. Asimismo, la interocepción,que es la capacidad de percibir la señales internas del cuerpo, dificulta el reconocimiento de la reactividad neuroquímica de la empatía (Rocha, 2022), ya que, como existe una dificultad para comprender la voz del cuerpo, esto no permite decodificar la información socio emocional de los demás, presentando niveles bajo de empatía funcional, tanto en hombres como mujeres del espectro autista.

Existe una alteración en la red dentro temporal límbica, donde participa la amígdala, el tálamo y el cuerpo estriado. Se observa una alteración en la reorganización de esta red neuronal, su conectividad presenta rupturas, y es consecuencia de la dificultad de la cognición social en los pacientes autistas. Es probable que la cognición social, tambiénse relacione a la disfunción ejecutiva (Moragrega Vergara, 2022) que padecen las personas autistas, principalmente por la falta de flexibilidad cognitiva (Cano Villagrasa,2022). Esta dificultad del control inhibitorio potencia la presencia de perseveraciones (Moragrega Vergara, 2022), lo que en la conducta, se manifiesta como un pensamiento sistemático basado en sistemas de reglas y lógica (Cano Villagrasa, 2022), una mente rígida sistematizada que le dificulta integrar nuevas perspectivas y rutinas a su vida diaria. Esto también es causa de sesgos cognitivos que moldean la ética, su autoconcepto y el mundo que les rodea (Moragrega Vergara, 2022). La percepción de la realidad es literal, perfeccionista y con alto sentido de justicia social (Merino et al., s./f.). Junto a esto, puede existir una intolerancia al intentar comprender perspectivas diferentes que le presenten otras personas.

Se dice que, las mujeres autistas con un alto funcionamiento realizan camuflaje social (Hullet al., 2019), una estrategia para ocultar su autismo y para poder encajar en contextos sociales diversos. En ellas, se conoce una mayor activación de la corteza prefrontal ventromedial (Hull et al., 2020), sobre todo durante tareas de autorrepresentación, que quiere decir pensar en uno mismo. A diferencia de los hombres del espectro, las mujeres autistas pueden tener una mayor motivación por formar vínculos (Lai et al., 2015), aunque presenten dificultad en el intento. También las mujeres del espectro son más empáticas a diferencia de los hombres (Merino et al., s./f.)., y pueden moverse desde un lugar más instintivo y emocional (Hull, 2019). En relación a la empatía cognitiva en hombres autistas, se observan niveles elevados de andrógenos y otras hormonas sexuales (Hull et al., 2020), que explicarían las dificultades de entender los estados mentales ajenos, pero además, la dificultad para expresar emociones propias. Igualmente, una mujer autista tiene un pensamiento más lógico y analítico, y se caracteriza por un nivel de empatía más bajo que una mujer neurotípica. Pero, en su búsqueda devincularse con otras personas, desarrolla un “sobre” análisis del lenguaje corporal delos demás (Merino et al., s./f.).

Otro dato interesante es que existe una masculinización y feminización de los cerebros autistas (Lai et al., 2015), es como si las estructuras anatómicas de las mujeres autistas fueran masculinas, y en contraste, los hombres autistas muestran rasgos de feminización en las estructuras de sus cerebros. Por otro lado, en niños pequeños, se ha observado un agrandamiento de la amígdala (Lai et al., 2015), y que se relaciona con la gravedad de la deficiencia social y de la comunicación. Mientras que, la sensibilización de la amígdala en mujeres adultas, también, explica las dificultades sociales de ellas, principalmente como una ansiedad social (Ruggieri & Arberas, 2016).

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